Para muchas personas, el café es mucho más que una bebida. Recientemente, al visitar un pueblo conocido por su cosecha de café, pude comprenderlo plenamente. Con la llegada de la temporada de cosecha, paso más tiempo en las fincas y me aventuré a las montañas del extremo sur de Colombia. Es un viaje largo, con caminos muy difíciles, pero el paisaje te quita el aliento.
Las montañas son verdes e imponentes, con sus laderas surcadas por caudalosos ríos de aguas cristalinas que descienden de los picos nevados de las partes más altas de la cordillera. En el camino, crucé puentes muy antiguos de la época colonial y recorrí las sinuosas carreteras que rodean las montañas hasta llegar al pequeño pueblo cafetalero de Santa María, Huila.
La actividad económica de Santa María gira en torno al café. Durante la temporada de cosecha, el pueblo cobra vida. Las pequeñas tiendas están abarrotadas, los caficultores salen de sus fincas en busca de recolectores, y estos vienen de otras regiones de Colombia en busca de trabajo. Las calles se llenan, suena música, viejos jeeps cargados de sacos de café recorren las calles y personas de todas las edades toman café en la plaza. Todo gira en torno al café y resulta casi mágico ver cómo la cultura y las tradiciones están tan arraigadas en esta bebida.
Pasaré un buen tiempo en la finca y les contaré mucho más sobre el trabajo que estamos haciendo con los caficultores.
Con amor,
Manolo
Comentarios (2)
I love how you described the local environment surrounding the coffee harvest! It’s fun to imagine being there in person while sipping on these beans. Take me with you next time!!
What beautiful words! Manolo the poet <3 can’t wait to read more about your time in Santa María!